Make your own free website on Tripod.com
LOS MUNDIALES

Home

LA HISTORIA
RANKING / ESTADISTICAS
RECORDS
ANÉCDOTAS
URUGUAY 1930
ITALIA 1934
FRANCIA 1938
BRASIL 1950
SUIZA 1954
SUECIA 1958
CHILE 1962
INGLATERRA 1966
MÉXICO 1970
ALEMANIA 1974
ARGENTINA 1978
ESPAÑA 1982
MÉXICO 1986
ITALIA 1990
USA 1994
FRANCIA 1998
COREA/JAPÓN 2002
ALEMANIA 2006
SUIZA 1954

VOLVER AL SITIO PRINCIPAL

::: 5to CAMPEONATO MUNDIAL :::
::: ALEX CARDENAS Te brinda toda la información sobre el Quinto campeonato de fútbol SUIZA 1954 ::: Entérate ::::::

:::SUIZA 1954 :::

Cuatro años después del frenesí vivido en el estadio de Maracaná, el trofeo Jules Rimet volvió a Europa, al ambiente mucho más tranquilo de Suiza. Sin embargo, el terreno de juego fue escenario de un espectáculo apasionante. Los abultados ...

Hungría era la gran favorita. En su alineación aparecían los nombres de Puskas, Bozsik, Kocsis y Hidegkuti, un equipo que no había conocido la derrota en 28 partidos internacionales y que se había colgado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Sin embargo, después de la tristemente famosa "Batalla de Berna" contra Brasil, que se saldó con tres jugadores expulsados y una auténtica pelea en los vestuarios entre los miembros de ambos equipos, los húngaros perdieron el norte.

En el partido de la final contra Alemania, a la que ya había derrotado previamente con un 8?3, la selección húngara acabó perdiendo por 3-2, a pesar de haber mantenido una ventaja de 2 a 0 en el marcador.

Representación mundial

En 1954, la Copa Mundial de la FIFA™ que se celebró al pie de los Alpes suizos escaló nuevas cumbres. En la fase de clasificación participaron más países que en cualquier Mundial anterior. Con la fundación de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) en 1954, la Copa Mundial de la FIFA™ también incluyó a las selecciones nacionales de Corea y Japón. Con ellas, y con la inclusión de la selección de Egipto, este evento deportivo asumió una auténtica representación mundial. En la fase final participaron 16 selecciones, tres más de las que habían participado cuatro años antes en Brasil. Latinoamérica estaba representada por Uruguay, Brasil y México. Por parte de Asia se clasificó Corea (el primer equipo asiático clasificado para una fase final había sido el de las Indias Holandesas Orientales, en 1938). Las selecciones europeas que pasaron a la fase final fueron Alemania, Austria, Bélgica, Checoslovaquia, Escocia, Francia, Hungría, Inglaterra, Italia, Suiza, Turquía y Yugoslavia. La cantidad de selecciones que podían clasificarse para la fase final permaneció inalterada hasta la Copa Mundial de la FIFA™ de 1982, celebrada en España, en la que se aumentó la cifra a 24.

¿Sabías que...?

Después de sus dos títulos de campeona en 1930 y 1950, la selección de Uruguay volvía a la carga con su tercera participación en una Copa Mundial y, además, permanecía imbatida. Los uruguayos jugaban en el viejo continente por primera vez y ya saboreaban su tercer título, que hubiera supuesto la conquista definitiva del trofeo. Pero la historia se fue por otros derroteros: los espectadores que presenciaron la semifinal entre Uruguay y Hungría llegaron a pensar que estaban viendo en combate a los antiguos campeones frente a los nuevos. Puskas, Hidegkuti, Kocsis y compañía, que habían ganado el título olímpico en 1952 y habían vencido a Inglaterra por 6-3 en Wembley en 1953, superaron a los campeones del mundo en la prórroga. La final, sin embargo, resultó ser demasiado para los húngaros, y Alemania Occidental remontó una desventaja de dos goles para acabar venciendo por 3-2 y besar su primera Copa Mundial.

El 26 de junio de 1954, en el partido de cuartos de final que enfrentaba en Lausana a austriacos y suizos, se vio el mayor número de goles de todos los tiempos en un encuentro del Mundial: Austria 7, Suiza 5. Los suizos habían arrancado con fuerza y se habían puesto por delante en el marcador, con un contundente 3-0, pero el calor acabó pasando factura al equipo local.

Los mágicos magiares

La calidad del fútbol que se presenció en las cinco sedes de la Copa Mundial de la FIFA™ de 1954 (Basilea, Berna, Lausana, Zúrich y Ginebra) alcanzó cimas de vértigo. En 26 partidos se marcó el increíble total de 140 goles, lo que arroja un promedio de 5,38 goles por encuentro. Ni que decir tiene que este récord de goles en una fase final del Mundial se ha perpetuado hasta hoy en día. La selección húngara, medalla de oro en los Juegos Olímpicos celebrados dos años antes, e imbatida desde mayo de 1950 (31 partidos: 27 victorias y 4 empates), era la indiscutible favorita. La selección de "los mágicos magiares", que contaba en sus filas con Ferenc Puskas, Jozsef Boszik y Sandor Kocsis, hizo gala de su gran clase desde el comienzo de esta quinta Copa Mundial de la FIFA™: aplastó a Corea con un rotundo 9-0 y se impuso por 8-3 a una selección alemana que a todas luces se encontraba muy por debajo de sus posibilidades.

Hungría, todavía en racha, venció a Brasil (4-2) en un electrizante partido de cuartos de final que terminó a golpes en los vestuarios, con jugadores, entrenadores y representantes de las dos delegaciones enzarzados en una auténtica batalla campal.

Las sorpresas llegaron de la mano de otros dos equipos europeos. Suiza dio la primera: tras derrotar a Italia y convertirse en la artífice de su "humillante" eliminación en la primera ronda de la competición, cayó ante Austria en una refriega épica (5-7, otro récord). Alemania, que había recorrido con aplomo el camino hasta la final, en la que se encontró de nuevo con los húngaros, sus conquistadores de la primera ronda, fue la protagonista de la segunda sorpresa. Los aficionados esperaban asistir también en esta ocasión a todo un espectáculo de magia húngara. De hecho, Hungría consiguió con dos goles tomar la delantera en el marcador. Durante diez inolvidables minutos los alemanes lucharon hasta conseguir el empate, pero lo mejor del partido estaba todavía por llegar. Después de que un disparo húngaro se estrellara en el poste de la portería contraria, Helmut Rahn marcó para Alemania el gol de la victoria a tan sólo seis minutos del final del partido, en una jugada en la que el guardameta húngaro, Gyula Grosics, resbaló en el césped mojado cuando se disponía a hacerse con el balón. El estadio Wankdorf de Berna se convirtió así, el día 4 de julio de 1954, en el escenario de una de las mayores sorpresas que jamás haya deparado un Mundial. Como ya la historia se ha encargado de demostrar, esta Copa Mundial de la FIFA™ fue la piedra angular sobre la que Alemania fundó sus futuros éxitos futbolísticos.